Es una sabana echa de trocitos de celofan los unos pegados a los otros . Y poco a poco, mientras los más antiguos pierden el color por el paso del tiempo, nuevos trocitos se pegan y se hace más y más larga.
Aunque los días que hace viento algunos de despegan y quedan agujeritos por donde entra el frío y la oscuridad.
Solía montar grandes naves espaciales en el salón de mi casa con sacos de dormir, sabanas viejas, palos de escoba, cuerdas… Y con Simon el osito explorador y una cazuela en la cabeza viajábamos por el universo para descubrir nuevos planetas, galaxias y en ocasiones salvar el mundo. Creo que así fue como empecé a apasionarme por la astronomía.
domingo, 26 de septiembre de 2010
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