
"La chica que comía helados de chocolate a las 2.21 horas de la madrugada."
Solía montar grandes naves espaciales en el salón de mi casa con sacos de dormir, sabanas viejas, palos de escoba, cuerdas… Y con Simon el osito explorador y una cazuela en la cabeza viajábamos por el universo para descubrir nuevos planetas, galaxias y en ocasiones salvar el mundo. Creo que así fue como empecé a apasionarme por la astronomía.
Quiero recorrer la ciudad el bicicleta, andar sobre la arena de la playa, perderme por los callejones del Raval, fotografiar a la gente de la calle, hablar con algún desconocido en un café…
Bienvenida a Barcelona.
B.B.
"No todas las olas son del mar"
El viento ondulaba su pelo rubio con mechas castañas. En su rostro se esbozaba una sonrisa muy natural y sus ojos de color miel mostraban su carácter sereno y agradable.
Tarareaba una canción de los Beatles, “we are living in yellow submarine…”.
Llevaba un vestido negro que dejaba al descubierto sus muslos y subía hasta el dorso, marcando su esbelta figura, unos tirantes trenzados le cruzaban la espalda.
Era muy bella, de echo, aún lo es, pero lo que más me llamaba la atención era una peca situada entre la mejilla derecha y su labio inferior, la marca definitiva.
Detrás de estos rasgos físicos había una persona estupenda, una amiga. Era divertida, sincera, agradable, amable… y positiva. En los peores momentos sabía arrancarte la mejor sonrisa. Por encima de todo, destacaba la gran confianza que trasmitía, esta era su gran virtud. Aunque como todos, tenía defectos, quizá más bien eran pocos pero son los defectos los que nos hacen diferentes de los demás, los que nos distinguen y nos hacen persona.
B.B.