Solía montar grandes naves espaciales en el salón de mi casa con sacos de dormir, sabanas viejas, palos de escoba, cuerdas… Y con Simon el osito explorador y una cazuela en la cabeza viajábamos por el universo para descubrir nuevos planetas, galaxias y en ocasiones salvar el mundo. Creo que así fue como empecé a apasionarme por la astronomía.
martes, 27 de octubre de 2009
El tiempo parece andar, correr, volar… Cuando te das cuenta ya estas en el futuro que en ese mismo momento es el presente y, ahora, ya forma parte del pasado.
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