jueves, 8 de octubre de 2009



Alguna vez te has sentido tan triste y vacía, tan sin sentido, que has perdido tu música, esa que nos hace ser nosotros mismos, esa que marca nuestro ritmo... Pues sí, yo un día la perdí, me quede sin compas, sin ritmo y sin nada, totalmente vacía, sentia que mi yo era arrastrado por el viento y notaba que si seguia asi no tardaria en salir volando como una gaviota hacia algun ningún lugar en busca de esa música.
En esos momentos de desesperacion hice cosas muy extrañas, deje de comer, me limitaba a picar de tanto en tanto, mi rostro mostraba tristeza y desilusion, mi corazón no latia, tenía frío a todas horas, cada día parecia nublado y aunque no lloviera salía de casa con el impermeable amarillo.
Una de mis ocurrencias más extrañas fue esta: me corte el pelo, muy, muy, muy corto, de manera que mi pelo que normalmente cubría mi rostro y le ocultava al mundo exterior mi tristeza hizo que de golpe esa sonrisa vacía saliera a la luz. Y todos aquellos que siempre habían pensado que mis ojos tan solo tenian una cortina para decorar se dieron cuenta que en ellos carecía algo, les faltaba brillo...
Entonces le conocí, él era el único que a pesar de ver en mi todo ese dolor decidio adentrarse en las profundidares de mi corazón. Me agarro bien fuerte para que el viento no se me llevara.
Fue entonces cuando empezamos a ir en bicicleta por la isla, a visitar el faro y a pasar las noches mirando las estrellas. Fue entonces cuando mi volvi a sentir mi música.

B.B.

No hay comentarios:

Publicar un comentario