Solía montar grandes naves espaciales en el salón de mi casa con sacos de dormir, sabanas viejas, palos de escoba, cuerdas… Y con Simon el osito explorador y una cazuela en la cabeza viajábamos por el universo para descubrir nuevos planetas, galaxias y en ocasiones salvar el mundo. Creo que así fue como empecé a apasionarme por la astronomía.
martes, 25 de agosto de 2009
Martes 25 de agosto del 2009
Hoy he pasado un tranquilo día de otoño (en pleno agosto) en compañía de el mejor guitarrista que conozco, tomando batidos de chocolate con nata (y mucha vainilla) y batidos de fresa gratuitos.
por eso si estoy contigo, no tengo
ResponderEliminarni hambre, ni frió, ni miedo, ni sueño