Solía montar grandes naves espaciales en el salón de mi casa con sacos de dormir, sabanas viejas, palos de escoba, cuerdas… Y con Simon el osito explorador y una cazuela en la cabeza viajábamos por el universo para descubrir nuevos planetas, galaxias y en ocasiones salvar el mundo. Creo que así fue como empecé a apasionarme por la astronomía.
viernes, 11 de diciembre de 2009
No entiendo nada de nada, como alguien puede poner tanto y tanto empeño y ser tan desastre, un total, totalísimo desastre. Y para colmo de males aun mete más la pata... Y después soy yo la difícil de comprender. ¡Madre mía que difícil que eres!
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