Solía montar grandes naves espaciales en el salón de mi casa con sacos de dormir, sabanas viejas, palos de escoba, cuerdas… Y con Simon el osito explorador y una cazuela en la cabeza viajábamos por el universo para descubrir nuevos planetas, galaxias y en ocasiones salvar el mundo. Creo que así fue como empecé a apasionarme por la astronomía.
martes, 16 de febrero de 2010
La chica que dibujaba corazones en el vaho de las ventanas ha dejado de hacerlo, ahora dibuja nubes.
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