Solía montar grandes naves espaciales en el salón de mi casa con sacos de dormir, sabanas viejas, palos de escoba, cuerdas… Y con Simon el osito explorador y una cazuela en la cabeza viajábamos por el universo para descubrir nuevos planetas, galaxias y en ocasiones salvar el mundo. Creo que así fue como empecé a apasionarme por la astronomía.
domingo, 9 de mayo de 2010
Va con su pedacito de pan sobre el torso siguiendo a las demás hormiguitas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario