Solía montar grandes naves espaciales en el salón de mi casa con sacos de dormir, sabanas viejas, palos de escoba, cuerdas… Y con Simon el osito explorador y una cazuela en la cabeza viajábamos por el universo para descubrir nuevos planetas, galaxias y en ocasiones salvar el mundo. Creo que así fue como empecé a apasionarme por la astronomía.
sábado, 19 de febrero de 2011
Tu desorden no huele bien, apestas. No puedes esconder-te en ningún agujero, en todos hay ojos que te observan. Huye.
No hay comentarios:
Publicar un comentario