Solía montar grandes naves espaciales en el salón de mi casa con sacos de dormir, sabanas viejas, palos de escoba, cuerdas… Y con Simon el osito explorador y una cazuela en la cabeza viajábamos por el universo para descubrir nuevos planetas, galaxias y en ocasiones salvar el mundo. Creo que así fue como empecé a apasionarme por la astronomía.
viernes, 6 de noviembre de 2009
un frío diferente
Como un pájaro te elevas en el cielo y vuelas alto, muy alto, bates las alas, desafías el viento…
Una semana para cambiar de aires, a algunos os voy a echar mucho de menos. Un besito familia.
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