Solía montar grandes naves espaciales en el salón de mi casa con sacos de dormir, sabanas viejas, palos de escoba, cuerdas… Y con Simon el osito explorador y una cazuela en la cabeza viajábamos por el universo para descubrir nuevos planetas, galaxias y en ocasiones salvar el mundo. Creo que así fue como empecé a apasionarme por la astronomía.
sábado, 14 de noviembre de 2009
Y no sé como escribir, ni como decir, de echo en realidad no sé nada y lo sé todo. Cinco semanas.
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