Solía montar grandes naves espaciales en el salón de mi casa con sacos de dormir, sabanas viejas, palos de escoba, cuerdas… Y con Simon el osito explorador y una cazuela en la cabeza viajábamos por el universo para descubrir nuevos planetas, galaxias y en ocasiones salvar el mundo. Creo que así fue como empecé a apasionarme por la astronomía.
viernes, 8 de julio de 2011
No todos los días una se encuentra 1 pound i 1 pen. (B.B. bajo paraguas)
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